El 27 de julio de 2016 quedó grabado para siempre en la memoria de Atlético Nacional. Aquel día, el conjunto verdolaga derrotó a Independiente del Valle y conquistó su segunda Copa Libertadores, culminando una campaña casi perfecta en la que superó a históricos del continente y confirmó que era el mejor equipo de América.
El camino comenzó gracias al título de la Liga II-2015, que le dio el cupo al torneo continental. El sorteo ubicó al equipo dirigido por Reinaldo Rueda en el Grupo 4 junto a Peñarol, Sporting Cristal y Huracán, una zona que Nacional dominó de principio a fin.
Los antioqueños firmaron una fase de grupos impecable. Debutaron con un triunfo 2-0 sobre Huracán en Argentina, luego vencieron 3-0 a Sporting Cristal y 2-0 a Peñarol en el Atanasio Girardot. En la segunda vuelta aplastaron 4-0 a Peñarol en Montevideo, derrotaron 1-0 a Sporting Cristal en Lima y cerraron con un empate 0-0 frente a Huracán. El balance fue extraordinario: cinco victorias, un empate, 12 goles a favor y apenas uno en contra, suficiente para clasificarse como líder con 16 puntos y comenzar a perfilarse como el gran favorito al título.
En los octavos de final, el destino volvió a cruzar a Nacional con Huracán. El empate sin goles en Buenos Aires dejó la serie abierta, pero en Medellín apareció todo el poder ofensivo del equipo verdolaga para imponerse 4-2 y avanzar con autoridad.
La serie más dramática llegó en los cuartos de final frente a Rosario Central. Los argentinos ganaron 1-0 en la ida y parecían tener el panorama a su favor. Sin embargo, el Atanasio vivió una noche inolvidable. Nacional remontó con un 3-1 cargado de emoción y un agónico gol de Orlando Berrío en los minutos finales, una anotación que todavía permanece entre las más recordadas por la afición verdolaga.
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Tras el receso por la Copa América, el conjunto paisa regresó con la misma fortaleza. En las semifinales dejó en el camino al histórico São Paulo, al que derrotó 2-0 en Brasil y 2-1 en Medellín, mostrando un fútbol sólido, equilibrado y efectivo que lo instaló en una nueva final continental.
El último obstáculo fue Independiente del Valle, la gran revelación del torneo tras eliminar a River Plate, Boca Juniors y Colo-Colo. En la ida, disputada en Quito, Nacional rescató un valioso 1-1 que dejó la definición servida para el Atanasio Girardot. Allí, el 27 de julio de 2016, Miguel Ángel Borja selló la victoria 1-0 y desató una celebración histórica: Atlético Nacional volvía a ser campeón de América 27 años después de su primera Libertadores.
Aquella campaña terminó con números que reflejan su grandeza: 14 partidos disputados, 10 victorias, 3 empates y una derrota. Además, Nacional solo recibió seis goles en todo el torneo, una muestra de la solidez de un equipo liderado por figuras como Franco Armani, Alexis Henríquez, Daniel Bocanegra, Sebastián Pérez, Macnelly Torres, Alejandro Guerra, Orlando Berrío y Miguel Borja.
Diez años después, aquella Libertadores sigue siendo un referente para el fútbol colombiano. No solo por el título, sino por la forma en que Atlético Nacional recorrió el camino hacia la gloria, eliminando rivales de peso, jugando un fútbol de alto nivel y construyendo una campaña que aún hoy es recordada como una de las mejores en la historia de la Copa Libertadores.
