Atlético Nacional no solo se llevó una contundente victoria 5-1 sobre Alianza en Valledupar. El conjunto verdolaga también dejó una imagen que resume uno de los grandes patrimonios de su historia: la capacidad de formar futbolistas y llevarlos hasta el primer equipo. De los 11 jugadores que saltaron como titulares, ocho fueron producto de sus divisiones inferiores, una cifra que habla por sí sola del trabajo que se viene realizando en la cantera verde.
La goleada en territorio vallenato tuvo, además del resultado, un ingrediente especial. Nacional presentó una nómina titular en la que la juventud, el talento formado en casa y la experiencia se mezclaron para construir una actuación contundente. Solo Franco Armani, Felipe Aguilar y Alfredo Morelos, entre los inicialistas mencionados, no hicieron su proceso formativo en las categorías inferiores del club.
El resto del equipo tuvo sello de cantera. Neider Parra, Yeicar Perlaza, Samuel Velásquez, Felipe Marín, Juan Manuel Rengifo, Edwin Cardona, Andrés Sarmiento y Marlos Moreno completaron el once titular y tienen algo en común que va más allá de vestir la camiseta del equipo profesional: todos pasaron por el proceso formativo de Atlético Nacional.
Son futbolistas de distintas generaciones y con recorridos muy diferentes. Algunos apenas comienzan a consolidarse en el fútbol profesional, mientras otros ya tienen una larga trayectoria y han vivido experiencias internacionales. Pero todos pueden decir con orgullo que alguna vez recorrieron los campos de entrenamiento de las divisiones menores del club y que lograron cumplir el sueño de llegar al equipo profesional.
Y allí está uno de los grandes méritos de Nacional. La cantera no solamente se mide por la cantidad de jugadores que produce, sino por su capacidad para formar futbolistas capaces de competir al más alto nivel y convertirlos en protagonistas del primer equipo. El partido frente a Alianza fue una muestra contundente de ese modelo.
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La presencia de Cardona y Moreno, dos jugadores que conocen de sobra lo que significa crecer futbolísticamente en Nacional, junto a una nueva generación que busca hacerse un lugar, representa además una especie de puente entre diferentes épocas del club. El talento formado en casa sigue encontrando espacio y, sobre todo, responsabilidad dentro de una camiseta que exige resultados.
La goleada 5-1 terminó siendo entonces mucho más que tres puntos y una noche efectiva frente al arco rival. En Valledupar, Atlético Nacional volvió a demostrar que una de sus mayores fortalezas está en casa: en esos jugadores que desde niños aprendieron a entender lo que significa vestir de verde y que, años después, tienen la oportunidad de defender esa camiseta como profesionales.
Porque mientras los goles y los resultados ocupan los titulares, hay una noticia que Nacional también puede celebrar: su cantera sigue hablando en la cancha y, esta vez, lo hizo con ocho voces en el once titular de una goleada contundente.

