Entrevista René Higuita Nacional

René Higuita cumple 60 años y el fútbol colombiano celebra a uno de sus personajes más inolvidables. ‘El Loco’ no fue simplemente un arquero: fue un revolucionario que desafió las reglas, marcó goles, ganó títulos y convirtió una jugada en símbolo universal.

Nacido en Medellín el 27 de agosto de 1966, José René Higuita Zapata construyó una carrera que difícilmente puede compararse con la de cualquier otro guardameta. Su personalidad, su particular manera de interpretar el puesto y una valentía que muchas veces rozó la temeridad lo transformaron en uno de los arqueros más reconocidos de la historia del fútbol.

Su gran historia comenzó a escribirse con Atlético Nacional. Después de un breve paso por Millonarios, llegó al conjunto verdolaga y allí encontró el escenario perfecto para convertirse en ídolo. Con Nacional disputó 301 partidos y marcó 25 goles, una cifra extraordinaria para un portero.

Pero si existe una noche que resume la grandeza deportiva de Higuita, es la final de la Copa Libertadores de 1989. Frente a Olimpia de Paraguay, en El Campín, Nacional conquistó por primera vez el máximo título continental para Colombia. El partido terminó definiéndose desde el punto penal y el arquero antioqueño fue protagonista: atajó cuatro cobros y también convirtió el suyo.

Aquel título fue apenas el comienzo de un palmarés que también incluyó la Copa Interamericana de 1990, el campeonato colombiano de 1994 y otra Copa Interamericana en 1997. Con el ‘Verde’, Higuita se convirtió en una de las máximas figuras de una generación que puso al fútbol colombiano en los ojos del mundo.

El arquero que jugaba como un volante

Higuita entendió el puesto de una manera completamente diferente. Salía del área, participaba en la construcción, cobraba tiros libres y penales y no tenía miedo de convertirse en un futbolista más de campo. Su estilo fue tan particular que ayudó a cambiar la percepción sobre lo que podía hacer un arquero.

Su irreverencia también tuvo un escenario mundial: Italia 1990. Colombia regresaba a una Copa del Mundo después de 28 años y Higuita fue protagonista tanto por sus atajadas como por su audacia. Incluso detuvo un penal contra Yugoslavia.

Sin embargo, aquel Mundial también dejó una de las manchas más dolorosas de su carrera. En los octavos de final contra Camerún, salió lejos de su arco, intentó eludir a Roger Milla y perdió el balón. El delantero africano aprovechó el error para marcar y Colombia terminó eliminada. Durante años, aquella acción fue utilizada para cuestionar el estilo del ‘Loco’.

El ‘Escorpión’ que conquistó al mundo

Si hubo una jugada capaz de resumir su personalidad, fue el ‘Escorpión’. El 8 de septiembre de 1995, en Wembley, Higuita rechazó con una espectacular maniobra acrobática un remate de Jamie Redknapp durante el empate entre Inglaterra y Colombia.

La imagen recorrió el planeta y terminó convirtiéndose en una de las acciones más icónicas de la historia del fútbol. Tres décadas después, aquella atajada continúa siendo asociada inmediatamente con su nombre.

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Pero la vida de Higuita también tuvo capítulos mucho más complejos. En 1993 fue detenido después de intervenir como mediador en la liberación de una niña secuestrada. El proceso judicial lo mantuvo privado de la libertad durante varios meses y le impidió disputar el Mundial de Estados Unidos 1994.

Su carrera lo llevó además por Real Valladolid de España, Veracruz de México, Independiente Medellín,  Deportivo Pereira, Aucas de Ecuador y otros clubes. Finalmente, se retiró del fútbol profesional después de una trayectoria que se extendió por más de dos décadas.

Después del retiro, el fútbol siguió siendo parte de su vida. Higuita se convirtió en entrenador de arqueros y regresó a Atlético Nacional, donde actualmente continúa vinculado al club y ejerce como mentor de nuevas generaciones de guardametas.

A los 60 años, René Higuita no necesita estadísticas para explicar su grandeza. Ganó la Libertadores, defendió a Colombia en un Mundial, marcó más de 40 goles durante su carrera y dejó una jugada que trascendió las fronteras del fútbol. Pero, sobre todo, consiguió algo que muy pocos futbolistas alcanzan: hacer que millones de personas recuerden para siempre el nombre de un arquero cada vez que ven un ‘Escorpión’.

Feliz cumpleaños, ‘Loco’. El fútbol colombiano celebra seis décadas de una leyenda que nunca entendió que el arco tuviera límites.

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