Edwin Cardona, ese talento descomunal e incomprendido del que no puede prescindir la selección Colombia, ha vivido de todo en su paso por la tricolor y ahora vuelve con sed de revancha a demostrar todo su potencial.

Poseedor de unas condiciones que se dan muy esporádicamente en el mundo del fútbol, resulta increíble que la presencia del antioqueño de 27 años genere algún tipo de polémica entre los círculos más arcaicos del periodismo y de los hinchas colombianos.

Pocos podrían vaticinar que una de las figuras de las Eliminatorias a Rusia 2018, anotando goles fundamentales frente a Perú, Bolivia y Paraguay, no tuviera lugar en la lista definitiva para jugar el mundial, lástima que uno de esos pocos fuera el mismísimo José Néstor Pékerman y nos privara de un revulsivo ofensivo de su trascendencia. Esta ha sido una de las grandes injusticias futbolísticas de las que ha sido testigo este país en los últimos tiempos.

Sobre el llamado de Carlos Queiroz para disputar esta doble fecha de Eliminatorias contra Uruguay y Ecuador, Edwin habla con sensatez y sin rencor alguno sobre ese doloroso recuerdo: “el Mundial de Rusia es pasado. Cuando uno representa al país es especial, uno siempre desea lo mejor a los compañeros. Cada vez que a uno lo llaman es un momento bien especial, pareciera que hubiese sido la primera vez”.

Aunque una parte del público futbolero del país jamás lo haya apoyado (principalmente por su pasado en Atlético Nacional) y algunos otros obtusos con micrófono todavía lo satanicen por una mueca en un momento de altas revoluciones, la madurez, el carácter y la influencia en el juego, del hoy enganche de Boca Juniors, harán que para sus haters sea difícil criticar objetivamente su regreso a vestir una camiseta que le queda pintada.