La otra cara de la Copa AméricaFoto: Cortesía

La mejor parte de los eventos deportivos no son solo las emociones que despiertan en los fanáticos, sino también el potencial económico que desarrollan para los países o ciudades anfitriones. 

Con el regreso de la Copa América a suelo estadounidense en 2024 (fue sede de la Copa América Centenario en 2016) el país se conmociona no solo desde lo futbolístico sino también desde lo económico.

El evento continental, que reúne a las mejores selecciones del continente americano en pleno, generará una ola de actividad económica, creando miles de empleos temporales en todo el país. Se espera que esta edición supere las cifras de hace 8 años, tanto en términos de asistencia como de impacto financiero.

En primer lugar, la Copa América 2024 se vuelve un catalizador de empleo. Según estudios económicos previos, eventos de esta naturaleza pueden generar entre 20,000 y 30,000 trabajos temporales en sectores como la hostelería, la seguridad, el transporte y el comercio minorista. Durante la Copa América Centenario, por ejemplo, el empleo temporal experimentó un aumento significativo, lo que sugiere que el torneo de este año podría replicar o incluso superar ese impacto positivo.

Además del empleo, las ganancias que generará la Copa América 2024 son prometedoras: se estima que el evento podría inyectar más de 1.5 mil millones de dólares en la economía estadounidense. Pero ¿de dónde alcanzaría estas cifras? se prevé este ingreso incluyendo la venta de boletos, derechos de transmisión, patrocinios y el turismo que atrae este acontecimiento.

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En 2016, las ciudades anfitrionas vieron un aumento considerable en la ocupación hotelera y el gasto turístico, con visitantes nacionales e internacionales llenando restaurantes, tiendas y atracciones locales. Este año, con la expectativa de superar los 1.5 millones de asistentes a lo largo del torneo, el impacto podría ser aún mayor.

Las ciudades seleccionadas para albergar los partidos de la Copa América 202 son Miami, Los Ángeles y Nueva York. Estas metrópolis, ya acostumbradas a eventos de gran envergadura y a la llegada masiva de turistas, tienen una infraestructura que les permite soportar tal afluencia. Aún así, se aseguraron de implementar estrategias para maximizar los beneficios económicos de este evento.

Por ejemplo, mejoraron las infraestructuras de transporte y aumentando la capacidad hotelera. Según los organizadores, se espera que la asistencia a los partidos no solo beneficie a las ciudades anfitrionas, sino que también impulse la economía de las regiones circundantes, creando un efecto dominó de prosperidad.

La Copa América 2024 en Estados Unidos no solo es un espectáculo deportivo de primer nivel que esperamos sea un despliegue de fútbol increíble, sino que también es un motor económico potente. Con la creación de miles de empleos, la generación de ingresos multimillonarios y el impulso al turismo local, este torneo reafirma la capacidad de los eventos deportivos para dinamizar economías y fortalecer comunidades.

En definitiva, es de la opinión de esta periodista que los deportes son parte del motor económico del mundo. En este caso, la emoción del fútbol, combinada con el impacto económico, asegura que la Copa América 2024 será un evento memorable tanto dentro como fuera del campo.

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