Con un arranque de temporada de ensueño, Chicago Bulls alcanzó el mejor arranque en una fase regular desde la campaña del 96-97.

Por : Mateo Arroyave

Luego de la decepcionante campaña la temporada pasada al ocupar la undécima casilla de su conferencia con un total de 31 victorias y 41 derrotas, los directivos de los Chicago Bulls durante el pasado verano se encargaron de juntar a un grupo de jugadores capaz de regresarle la ilusión a los fanáticos de Chicago, que desde el 2017, no han vuelto a ver a su equipo en los playoffs.

Con la adquisición de Nikola Vucevic en marzo, y la llegada de Lonzo Ball, Álex Caruso y DeMar DeRozan en el reciente mercado de transferencias, la franquicia de Illinois, que ya contaba con Zach LaVine en su plantilla, se convirtió en uno de los equipos a seguir en la edición 75° de la NBA; ahora, con tan solo cuatro partidos disputados en lo que va corrido de la temporada, los dirigidos por Billy Donovan ya hicieron historia al alcanzar el mejor arranque de los Bulls en una fase regular desde la campaña del 96-97′.

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Sin embargo, hay que tener en cuenta que los rivales que han vencido hasta el momento; los Detroit Pistons en dos ocasiones, los New Orleans Pelicans, y los Toronto Raptors el pasado lunes, no son considerados como equipos a vencer esta temporada, aun así, se resalta la química de juego mostrada por los Bulls dentro del terreno de juego durante la primera semana de competencia, la cual ha servido para regalarle a sus aficionados todo un espectáculo tanto en el ámbito ofensivo como en el defensivo dentro del terreno de juego, dos aspectos que son vitales para conseguir el primer gran objetivo de la temporada: clasificar a postemporada.