Hay abrazos que cuentan una historia completa sin necesidad de una sola palabra. Diez años después de la tragedia aérea de Chapecoense, el brasileño Helio Hermito Zampier Neto volvió a encontrarse con el capitán de la Policía colombiana Marlon Lengua, el uniformado que participó en su rescate aquella madrugada en las montañas de Antioquia. El reencuentro estuvo cargado de emoción y se convirtió en una de las imágenes más conmovedoras de los homenajes realizados en Medellín.

Neto y Lengua volvieron a verse en el marco de los actos conmemorativos por el décimo aniversario de la tragedia que cambió para siempre la historia de Chapecoense. Uno de los momentos centrales de la jornada fue el partido de la Amistad Eterna entre Atlético Nacional y Chapecoense, disputado el sábado 26 de septiembre en el estadio Atanasio Girardot.

Pero antes de que la pelota comenzara a rodar, las historias humanas volvieron a ocupar el centro de la escena. Entre ellas, la de un futbolista que sobrevivió al accidente y la de un policía colombiano que aquella madrugada se internó entre los restos de la aeronave buscando señales de vida.

Una madrugada que cambió sus vidas

El 28 de noviembre de 2016, un avión de la aerolínea LaMia que transportaba al plantel de Chapecoense, periodistas y miembros de su delegación se estrelló en el municipio de La Unión, en el oriente de Antioquia. El equipo brasileño viajaba hacia Medellín para disputar frente a Atlético Nacional la final de la Copa Sudamericana.

El accidente dejó 71 personas fallecidas y seis sobrevivientes. El mundo del fútbol quedó paralizado ante una tragedia que golpeó a un equipo que estaba a pocas horas de disputar el partido más importante de su historia.

En medio de la oscuridad, el difícil terreno y los restos de la aeronave, los organismos de socorro y la Policía comenzaron una carrera contra el tiempo. Había que encontrar a quienes todavía pudieran estar con vida.

Entre quienes participaron en las labores de rescate estaba Marlon Lengua, quien para entonces era subteniente de la Policía Nacional. Durante horas, el uniformado recorrió la zona buscando sobrevivientes.

Cerca de las 4:40 de la mañana, los rescatistas escucharon un quejido entre los restos del avión. Pidieron silencio para intentar identificar el origen del sonido y encontraron a Helio Neto, defensor de Chapecoense, con vida.

El futbolista estaba atrapado entre las partes retorcidas de la aeronave. Los equipos de rescate tuvieron que abrirse camino hasta llegar a él y conseguir sacarlo del lugar. Neto fue el último de los seis sobrevivientes en ser rescatado.

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Aquella noche marcó para siempre la vida de ambos. Lengua fue uno de los hombres que participó en la operación que permitió que Neto tuviera una nueva oportunidad, mientras el futbolista inició posteriormente un largo proceso de recuperación.

Del rescate al abrazo

La historia tampoco terminó cuando Neto salió de los restos del avión. Marlon Lengua estuvo posteriormente cerca del futbolista durante su recuperación en el hospital. Con el paso de los años, aquella historia de rescate se convirtió en un vínculo que trascendió la tragedia.

Una década después, ambos volvieron a encontrarse en Medellín.

Las imágenes del reencuentro muestran a Neto y Lengua fundidos en un abrazo. Una escena sencilla, pero cargada de significado: el futbolista que sobrevivió a aquella madrugada y el policía que ayudó a encontrarlo volvieron a estar frente a frente diez años después.

El contraste resulta inevitable. En 2016, Lengua acompañaba a un jugador gravemente herido que luchaba por recuperarse. En 2026, ambos pudieron encontrarse nuevamente en un escenario completamente diferente, rodeados por los homenajes que recordaron a las víctimas de aquella tragedia.

Para Neto, regresar a Antioquia significó también reencontrarse con una parte fundamental de su propia historia. Para Lengua, volver a abrazar al futbolista fue recordar una misión que terminó convirtiéndose en uno de los episodios más significativos de su vida.

La delegación de Chapecoense visitó nuevamente Antioquia como parte de los actos por el décimo aniversario. Hubo homenajes a las víctimas, recuerdos para los seis sobrevivientes y reconocimientos a quienes participaron en las labores de rescate.

Y entre todos esos momentos, el abrazo de Neto y Lengua tuvo un significado especial.

Una historia que permanece

La tragedia de Chapecoense dejó una herida que el tiempo no ha conseguido borrar. Pero también dejó historias de solidaridad, humanidad y esperanza que continúan siendo recordadas.

El encuentro entre Helio Neto y Marlon Lengua representa precisamente una de ellas. Dos hombres unidos para siempre por una madrugada que ninguno podrá olvidar y que, diez años después, volvieron a encontrarse no entre los restos de una tragedia, sino en medio de un homenaje a la vida.

El abrazo entre el sobreviviente y el policía recordó que detrás de aquella tragedia hay nombres, familias, recuerdos y seres humanos cuyas historias siguen vivas. Y en Medellín, una década después, Neto y Lengua volvieron a encontrarse para demostrar que algunas historias de solidaridad sobreviven al paso del tiempo.

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