El Xeneize atraviesa un momento crítico. Desde aquel superclásico con River que marcó el inicio de la sequía, el equipo no ha podido reencontrarse con la victoria y suma 12 partidos consecutivos sin ganar, un registro inédito en sus más de 100 años de historia.
Boca Juniors vive días oscuros. Lo que comenzó como un bache futbolístico se ha convertido en una crisis sin precedentes. Desde la derrota 2-1 ante River en el superclásico, el equipo ha encadenado 12 encuentros sin sumar de a tres, firmando así la peor racha de su historia profesional.
La seguidilla empezó con aquella caída ante la Banda Roja en el Monumental y se extendió con resultados adversos en todas las competiciones. Igualó 1-1 con Racing y perdió 1-0 contra Huracán, en un partido donde la falta de eficacia fue evidente. La derrota 2-1 ante Atlético Tucumán y empates frente a Unión (1-1) y Argentinos Juniors (0-0) profundizaron las dudas. Ni siquiera pudo sumar de a tres en el Mundial de Clubes ante Auckland.
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La disputa del Mundial trajo más golpes: derrota 2-1 ante Bayern Múnich y empate 2-2 frente a Benfica. De regreso a Argentina, el panorama no mejoró: caída 0-1 con Independiente, igualdades sin goles ante Lanús y 1-1 con Tigre, y empate ante Racing en la Bombonera.
La falta de ideas ofensivas, la fragilidad defensiva y un evidente bajón anímico han sido constantes en este ciclo. La presión de la hinchada y el creciente debate sobre la continuidad del cuerpo técnico convierten cada partido en una final.
Boca, un club acostumbrado a la gloria, enfrenta ahora un reto mayúsculo: revertir la peor racha de su historia y recuperar la confianza perdida. El próximo encuentro no será solo un partido más, sino la oportunidad de empezar a escribir un nuevo capítulo que lo saque del pozo y lo devuelva al lugar que su historia exige.

