Desde su llegada al club, Gustavo Torres ha sido un dolor de cabeza para Atlético Nacional y sus hinchas. Su nivel futbolístico y los rumores de indisciplina lo han llevado a estar en el ojo del huracán en Medellín. Sumado a esto, su actitud desafiante con la fanaticada verdolaga y sus indirectas con sus publicaciones en redes sociales, hacen que la relación parezca insostenible. De su primer ciclo con el verdolaga, queda en el recuerdo aquella noche en el Atanasio Girardot ante Atlético Tucumán, donde en una clara opción en ataque para el local, se frenó sin razón alguna echando al traste una posible oportunidad de marcar en un partido donde Nacional fue eliminado de la Copa Libertadores. Torres hizo gestos de haber escuchado un pito ante el asombro de un estadio lleno y decepcionado.

A su regreso a la institución verde, las críticas no se hicieron esperar, pues el valluno salió por la puerta de atrás de Águilas Rionegro, y el entorno Atlético Nacional no entendía cómo era posible que el club repatriara a un jugador de pobres cifras en la cancha y grandes escándalos fuera de ella. Pero Juan Carlos Osorio se la jugó por él, destacó sus capacidades y creyó que Torres merecía una nueva oportunidad en el club más grande del país. Éste parecía responderle con buenas actuaciones y goles importantes en la Liga BetPlay 2020, pero durante el parate por la pandemia, volvieron a aparecer los comentarios negativos sobre la vida personal del jugador, y con la reactivación de la competencia, la situación explotó.

Torres no volvió tras la para

Se conoció que Gustavo Torres se ausentó sin excusa de los entrenamientos y que el club iniciaría el proceso disciplinario, el jugador fue apartado del grupo y no volvió a aparecer en las convocatorias de Osorio. Ahora se conoció que tendría ofertas del fútbol internacional y que Nacional espera concretar alguna lo más pronto posible, y en su atención a los medios de comunicación, el técnico verdolaga fue contundente:

«No tengo conocimiento de la posibilidad de ‘mister’ Torres de ir al fútbol brasilero. Ojalá, sería muy bueno por él y por el club. Yo creo que Gustavo ha dado muestras claras de que le cuesta la disciplina, que le cuesta manejarse bajo parámetros de comportamiento colectivo, y en ese orden de ideas decidimos darle la posibilidad de que vaya a otro club. Por bien de él, de su familia, del club, ojalá que se le dé. A lo mejor eso es lo que hace falta».

¿Cuál será el destino del jugador? Lo único cierto es que, por ahora, no volverá a ponerse la camiseta verdolaga.