El fútbol volverá a escribir un capítulo de una de sus rivalidades más cargadas de historia. Argentina e Inglaterra se enfrentarán por un lugar en la final del Mundial de 2026, en un duelo que trasciende lo deportivo y que, desde hace más de cuatro décadas, está marcado por recuerdos imborrables, heridas históricas y algunos de los partidos más icónicos que ha entregado la Copa del Mundo. Cada vez que ambas selecciones se encuentran, el balón carga con el peso de la historia, de la Guerra de las Malvinas y de enfrentamientos que quedaron grabados para siempre en la memoria del fútbol.
Aunque Argentina e Inglaterra ya se habían enfrentado antes de 1982, la rivalidad adquirió una dimensión completamente distinta tras la Guerra de las Malvinas. El conflicto bélico, disputado entre abril y junio de ese año por la soberanía de las islas del Atlántico Sur, dejó cientos de muertos en ambos bandos y una profunda huella en la relación entre los dos países. Argentina mantiene su reclamación de soberanía sobre las islas, mientras que el Reino Unido ejerce su administración desde el final del conflicto.
Cuatro años después de la guerra, el destino quiso que ambas selecciones se cruzaran en los cuartos de final del Mundial de México 1986. Aquella tarde en el estadio Azteca nació uno de los partidos más recordados en la historia del fútbol.
Diego Armando Maradona fue el gran protagonista. Primero marcó el polémico gol conocido como «La Mano de Dios», al enviar el balón al fondo de la red con la mano izquierda sin que el árbitro lo advirtiera. Apenas unos minutos después llegó la obra maestra: una carrera de más de 60 metros dejando rivales en el camino hasta definir frente a Peter Shilton. Ese tanto fue elegido años más tarde como el Mejor Gol de la Historia de los Mundiales. Argentina ganó 2-1 y terminó levantando el título mundial.
Desde entonces, cada enfrentamiento quedó inevitablemente asociado a aquella tarde en Ciudad de México.
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La revancha inglesa llegó doce años después, en Francia 1998. Nuevamente se enfrentaron en los octavos de final en un partido lleno de emociones. Gabriel Batistuta abrió el marcador de penalti, Alan Shearer empató también desde los once metros y el joven Michael Owen firmó uno de los mejores goles del torneo para adelantar a Inglaterra. Sin embargo, Javier Zanetti igualó antes del descanso tras una brillante jugada preparada.
Ese compromiso también quedó marcado por la expulsión de David Beckham, quien vio la tarjeta roja tras una acción con Diego Simeone. El empate 2-2 llevó la serie hasta los penales, donde Carlos Roa se convirtió en héroe al detener el cobro decisivo y darle la clasificación a la Albiceleste.
La historia volvió a cruzarlos en la fase de grupos del Mundial de Corea-Japón 2002. En esta ocasión fue Inglaterra la que se quedó con la victoria gracias a un penalti convertido por David Beckham, quien encontró así su revancha personal tras lo ocurrido cuatro años antes. El triunfo inglés por 1-0 terminó siendo clave para la clasificación de los europeos a los octavos de final.
Ahora, el Mundial de 2026 ofrecerá un nuevo episodio de esta rivalidad histórica. Argentina llega impulsada por una generación que mantiene como referentes a Lionel Messi y varios campeones del mundo, mientras que Inglaterra vuelve a presentar una de las nóminas más talentosas del torneo, con figuras consolidadas y una nueva camada decidida a romper décadas de frustraciones.
Más allá de los nombres propios y del presente futbolístico, el contexto convierte este partido en algo especial. No es un encuentro cualquiera del calendario mundialista. Es el choque entre dos selecciones que han protagonizado algunos de los capítulos más memorables de la Copa del Mundo, donde la pasión deportiva siempre ha convivido con un trasfondo histórico imposible de ignorar.
Cuando el árbitro dé el pitazo inicial, comenzará mucho más que una semifinal. Será un nuevo capítulo de una rivalidad que nació en la geopolítica, creció con la genialidad de Maradona, continuó con duelos inolvidables y que, cuatro décadas después, sigue paralizando al mundo del fútbol. En juego habrá un cupo a la final del Mundial, pero también el orgullo de dos naciones que cada vez que se enfrentan escriben una nueva página en la historia del deporte.

