La última gran remontada de NacionalFoto: Cortesía

Cuando la historia parece jugar en contra, Atlético Nacional suele encontrar razones para creer. Hoy, tras la dura derrota sufrida ante Junior de Barranquilla en el partido de ida de la final de la Liga BetPlay 2026-I, muchos aficionados verdolagas recuerdan una de las gestas más importantes de los últimos años: la remontada frente al Deportivo Cali en la final del primer semestre de 2017. Una noche que quedó grabada en la memoria colectiva del club y que hoy vuelve a tomar vigencia en medio del desafío de buscar una nueva hazaña en el estadio Atanasio Girardot.

Aquel Atlético Nacional dirigido por Reinaldo Rueda llegaba a la definición del campeonato respaldado por una campaña extraordinaria. El equipo había establecido un récord de puntos en la fase del todos contra todos, mostrando una superioridad pocas veces vista en el fútbol colombiano. Además, había eliminado a Millonarios en una exigente semifinal que confirmó al conjunto antioqueño como el gran favorito para quedarse con el título.

Sin embargo, la final comenzó de la peor manera posible para el cuadro verdolaga. En el partido de ida disputado en Palmaseca, Deportivo Cali fue ampliamente superior y se impuso por 2-0. Los dirigidos por Héctor Cárdenas dominaron gran parte del encuentro y, de hecho, la diferencia pudo haber sido mucho mayor de no ser por varias intervenciones defensivas y algunas oportunidades desperdiciadas por el conjunto azucarero.

La prensa y los aficionados comenzaron a cuestionar si Nacional tendría la capacidad de revertir una serie que parecía inclinada hacia el equipo vallecaucano. Pero dentro del camerino verde existía una convicción diferente. La experiencia de jugadores como Franco Armani, Alexis Henríquez, Macnelly Torres, Mateus Uribe y Dayro Moreno se convirtió en el combustible para creer en la remontada.

Y el Atanasio Girardot fue testigo de una de las exhibiciones más contundentes en una final del fútbol colombiano. Desde el primer minuto, Nacional salió decidido a recuperar el terreno perdido y sometió a su rival con intensidad, fútbol ofensivo y una presión constante.

La respuesta fue contundente. El equipo paisa goleó 5-1 al Deportivo Cali y dio vuelta a la serie con autoridad para conquistar la estrella número 16 de su historia. Lo que parecía una misión imposible terminó convirtiéndose en una celebración multitudinaria en Medellín.

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Aquella noche no solo confirmó el carácter competitivo de ese histórico plantel, sino que también fortaleció una tradición que acompaña a Nacional a lo largo de su historia: la capacidad de levantarse en los momentos más difíciles y responder cuando todo parece perdido.

Hoy, nueve años después, el escenario es diferente. Junior llega con una ventaja de tres goles tras imponerse 3-0 en Barranquilla, una renta considerablemente más amplia que la que tenía Cali en 2017. Sin embargo, el recuerdo de aquella remontada sigue vivo entre los hinchas verdolagas, que ven en ese antecedente una razón para mantener la esperanza.

El fútbol no garantiza milagros ni repite historias, pero sí alimenta ilusiones. Y si hay un club en Colombia que ha construido parte de su grandeza sobre noches épicas y remontadas inolvidables, ese es Atlético Nacional. La tarea frente a Junior será enorme, pero la memoria de aquella final de 2017 demuestra que, mientras haya 90 minutos por jugar, el sueño seguirá intacto en el Atanasio Girardot.

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