El ícono de la WWE y figura del entretenimiento de los años 80 y 90 murió tras sufrir un paro cardíaco en su hogar. El mundo del deporte y el espectáculo está de luto.
El universo de la lucha libre está de duelo. Este jueves se confirmó el fallecimiento de Hulk Hogan, una de las leyendas más grandes en la historia de la WWE y figura popular del deporte y el espectáculo en las décadas de los 80 y 90. Hogan, cuyo nombre real era Terry Gene Bollea, murió a los 71 años tras sufrir un paro cardíaco en su casa, según informaron medios estadounidenses.
Con su inconfundible bigote rubio, su imponente físico y su carisma desbordante, Hogan se convirtió en el rostro visible de la lucha libre profesional durante años, siendo protagonista de momentos épicos dentro del cuadrilátero. Fue campeón mundial en múltiples ocasiones y miembro del Salón de la Fama de la WWE, organización con la que construyó su legado como uno de los más grandes luchadores de todos los tiempos.
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Pero Hulk Hogan no solo brilló en el ring. También incursionó en el cine y la televisión, dejando huella con su participación en películas como Rocky III —donde interpretó al memorable “Thunderlips”— y Gremlins 2, entre otras producciones que reforzaron su estatus de celebridad internacional.
La noticia de su muerte ha generado una ola de reacciones en redes sociales por parte de fanáticos, luchadores y celebridades del mundo del entretenimiento, quienes recuerdan su impacto cultural y deportivo. Hogan fue más que un luchador: fue un fenómeno de masas que trascendió generaciones.
Su figura será recordada por siempre en la memoria de millones de fanáticos alrededor del mundo. Se va un guerrero del ring, pero su legado permanecerá intacto. Hulk Hogan, simplemente inmortal.

