Tras caer eliminado en cuartos de Libertadores ante Palmeiras, River Plate atraviesa un momento de fuertes cuestionamientos. Pese a ser uno de los clubes que más ha invertido en Sudamérica durante la última década, el balance reciente es alarmante: más de 100 millones de dólares gastados en fichajes desde el último año de la primera etapa de Marcelo Gallardo hasta su regreso en 2024, sin que esa inversión se haya traducido en títulos.
El “Muñeco”, considerado uno de los entrenadores más exitosos en la historia de la institución, dejó el club en 2022 y regresó en 2024 con la misión de devolver la gloria. Sin embargo, la falta de resultados en el último tiempo ha encendido la polémica, sobre todo por el gasto millonario en incorporaciones que no se ha visto reflejado en el campo.
La lista de refuerzos habla por sí sola. Jugadores como Kévin Castaño (13 millones), Maximiliano Salas (11,7 millones), Esequiel Barco (11,4 millones) o Sebastián Driussi (10 millones) encabezan un listado en el que también aparecen Miguel Borja (8,6 millones), Lucas Martínez Quarta (7,1 millones), Juan Fernando Quintero (2,5 millones) y otros nombres que suman hasta alcanzar los 105,4 millones de dólares.
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Más allá de las cifras, lo que preocupa al hincha millonario es la falta de conquistas. La inversión se pensó para seguir consolidando a River como protagonista en torneos locales e internacionales, pero hasta ahora los resultados han quedado cortos frente a la expectativa. El contraste con el exitoso ciclo previo de Gallardo, en el que cada refuerzo parecía encajar de inmediato, es inevitable.
El regreso del entrenador genera ilusión, pero también presión: con semejante inversión, River Plate sabe que no hay margen para más decepciones. Los títulos deben llegar pronto, de lo contrario, el debate sobre la administración deportiva y financiera del club seguirá creciendo.


